Real Aeroclub de Toledo

Volando desde 1966

Finalmente la crónica nos llega por sorpresa y contada en primera persona, así que ahí va, tal cual la recibimos, sin más preámbulo ni dilación, y sin añadir ni quitar coma, como sabemos que le gusta a Antonio:

Queridos amigos:

Dudo mucho que aún haya alguien que lo ignore; pero por si así fuera, confirmo que el pasado sábado, 28 de Febrero, la Comisión de Vuelo a Vela de la FAI me concedió su Diploma Adolph “Pirat” Gehriger. Aunque es igual de cierto que fué a traición. Porque, en torno mío, todo el mundo había mantenido un hermético silencio, acerca de que mi candidatura hubiera sido presentada.

El señor Gehriger fué el Primer Presidente que tuvo la Comisión Internacional de Vuelo a Vela (CIVV) de la FAI. Que más tarde mutaría a la IGC actual. De eso y por supuesto, hace muchísimos años. Parece ser que el señor Gehriger cumplió muy bién su cometido y dejó buena memoria de su presidencia. Pero lo cierto y verdad es que nunca oí hablar de él, hasta el año 2.000, cuando aprobamos crear el Diploma que lleva su nombre. Poco pensaba yo entonces que alguna vez podría “caerme” tal distinción.

Volvamos al pasado sábado. Después de una hora para comer, acabábamos de reiniciar la sesión IGC de esa tarde. Había vuelto a centrarme en el borrador del Acta que estaba escribiendo, en el ordenador portátil de Ángel Casado. Repentínamente y sin venir a cuento, éste me conminó a que abandonara el salón. Además con toda urgencia. No pude evitar la lógica perplejidad. Pero Ángel es muy contundente con sus órdenes y, al comprobar mi inmovilidad, agregó:

-¡Si, si! Que te tienes que ir. ¡Y ahora mismo! ¡Hablo en serio!

Por aquello de que: “Donde hay patrón no manda marinero”, acabé marchándome. Puede que pesara bastante en mi ánimo el hecho de que el propio Ángel ya me haya mandado, muchas veces, a otros sitios más desagradables y recónditos. Como, por ejemplo: Sevilleja de la Jara o La Nava de Ricomalillo.

Entre tres y cinco minutos después, el propio Casado salió del salón para buscarme. Ahora parecía correr mucha prisa el hecho de que yo volvera a participar en la Reunión. La explicación estaba en que, dentro del Orden del Día, acababan de tratar la concesión del Diploma Adolph “Pirat” Gehrigen, aprovechando mi ausencia y alargando la sorpresa, hasta el último segundo.

Cuando volví a entrar, me encontré con el plenario, en pié, aplaudiendo calurósamente.a este impresentable que ahora hace de cronista.
Eran los Delegados Subdelegados y Observadores de: FAI, OSTIV y los 32 Paises IGC presentes en la Reunión de este año, con derecho a voto. Así, por encima, entre 90 y 100 personas. Lo cual tiene un aire (aunque sea más modesto) a eso que vemos en la tele, cuando alguien hace el “paseillo” para recoger un Óscar de Holliwood, pongo por caso.

Para mi gusto, la ovación fué desazonántemente larga. Pero, como es natural, agradecí mucho el detalle. En especial por partir de un grupo de tamaño nivel volovelístico mundial.

Sin mucha más dilación, volví al borrador del acta que seguía esperándome. Retomé el Apartado 10 del Órden del Día y escribí lo siguiente:

“10*2.    =DIPLOMA PIRAT GEHRIGER=
Se otorga al único candidato presentado. El español Antonio Martínez-Moneo. Cuyo dudoso mérito es el de llevar 34 años (desde 1.982) asistiendo en nombre de España a las Reuniones de la I.G.C, sin provocar peloteras o escándalos que hayan llamado mucho la atención.”


Prometo que esa fué mi reacción espontánea. A la que no he puesto o quitado ni una coma. Y así lo sigo viendo, sin ocultarme tras una falsa modestia. Pero como el Delegado de España es Ángel Casado y suya es la responsabilidad de firmar el acta final y definitva, él creyó oportuno censurar ese apartado, edulcorándolo de forma más diplomática y amistosa. Siempre a mi favor.

Desde el mismo domingo 01/03/15. las recepciones de correos están siendo exageradas. No paran de llegarme parabienes y felicitaciones, desde los cinco continentes. Y no es pura retórica. Tengo pruebas para demostrarlo. Esta misma mañana me ha contado Ángel Casado que, a través de no sé qué métodos de comunicación más modernos (que ya ni me acuerdo como se llaman), también él está recibiendo numerosos encargos de que me pase saludos y congratulaciones. De tal guisa que no doy abasto para nada y a todo llego tarde. A ver si se acaba todo ésto y puedo empezar a pensar que ya no soy Robert Redford, o similar.

Tan es así, que me veo incapaz de contestar a todos, uno por uno. Por eso he pensado pedirle a Florencio García Agudín que haga el favor de incluir este escrito en la Página “Web” de nuestro Club. Donde puede estar al alcance de la mayoría de los que me habéis hecho llegar vuestra amable cordialidad. A la vez que le ahorra un trabajo y un esfuerzo del copón a mi pobre intelecto.

Los que me conocéis, de verdad, sabéis que procuro huir de palabras huecas o pomposas. Porque siempre terminan apelotonándose y forman tópicos infumables.
Así que, para dar las gracias, quizá sea lo mejor hacerlo sin extenderse más allá de lo justo. O sea: ¡Que muchas y muy sentidas gracias, chavales!
De verdad que voy a intentar no dejarme ganar por la soberbia y seguir siendo un tipo accesible. Al menos para los amigos. Pero tampoco puede negarse que un Diploma Gehriger es un Diploma Gehriger. Y que, hasta el momento, solo se han otorgado 12 en todo el mundo. Así como que el mío es el primero obtenido por un español. ¿ O no?

Esta mañana intentaba convencer a un grupo de fraternales amigos que la “cosa” no es para tanto. Pero, inmediatamente después, reconocía yo mismo que me estoy empezando a sorprender con unos ensayos instintivos que hago, de soslayo, ante el espejo. Con los que intento mostrar una elegante displicencia (no exenta de conmiseración), destinada al prójimo que va quedándose en otro estrato social, allá abajo.

Madrid, 4 de Marzo de 2.015.

Antonio VON Moneo

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