Lamentablemente, hay que repetir sin descanso, aunque sea a riesgo de resultar reiterativos, la exigencia de una vigilancia constante del cielo que nos rodea, y tratar de conocer -si es posible- la situación de las aeronaves que circulan en la zona en que desarrollamos nuestra actividad -la que sea-, en aras de un aumento de la seguridad de las pesonas y del material.
Esto viene a cuento del suceso del que acabo de tener noticia, aunque ocurrió durante el pasado mes de Agosto y que ha costado la vida a uno de los volovelistas del Akaflieg de Stuttgart, que tantas veces nos visitaron en Mora, y al que conocí en Sto. Tomé hará unos seis años.
Parece ser -a expensas del informe oficial aún no publicado- que el Ventus-T fué embestido desde arriba por una avioneta que acababa de 'tirar' paracaidistas, y que bajaba con prisas. Esta cuasi afirmación está abonada por el hecho de haber encontrado restos de la avioneta en el interior de la cabina del velero. El piloto de la avioneta pudo saltar con su paracaídas; no así el del velero, que murió en el momento. Esto apoya un poco más el punto de vista citado antes.
En fín: el suceso ocurrió al Noreste de la Selva Negra, a unos 75 Kmts de Stuttgart, y el hecho de que se realizara un lanzamiento de paracaidistas parece indicar que existía una 'cierta actividad', y esto siempre exige una atención redoblada por parte del que más se mueve; sobre todo.
Ya conocemos, al menos, dos casos en los que el impacto directo de un paracaidista -en caída libre, incluso atravesando capa de nubes- sobre un velero, ha producido accidentes mortales, pero ya con avión y todo parece demasiado.
Tal vez una jornada de incesante trabajo con la fatiga consiguiente, reduce la atención, pero esto es algo que hay que remediar con un relevo del piloto a su debido momento. Bueno: una lástima; máxime cuando son cosas evitables. Ya sabeis: cuidadito con la gente que se baja en marcha.
Letopaze
[{jpageviews 00 none}] +5640 > 11.2013