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Después de varias convocatorias fallidas se ha celebrado por fin este acontecimiento que debía enmarcarse en los fastos del 40 Aniversario. No queremos ser demasiado duros con las nenazas que se rajaron: que si hace frio, que si va a llover, que si la familia... Si, bueno, yo tampoco fui, pero por supuesto, ¡tenía una buena excusa! Algo positivo: no será dificil mejorar la asistencia en ediciones futuras...
Crónica y fotos by Alf
Pues sí que hubo ruta. No fue tan fastuosa como habíamos previsto, pero lo hicimos. En resumen, quedamos el sábado a las 10 en Madrid: Pablo García Andújar, Carlos CJ y yo. Momentos antes me llamó Eugenio balbuceando excusas variopintas. Al final me pareció entender que estaba ya muy mayor para estas cosas de moteros macarras adolescentes y que se quedaba en la cama. Sin noticias de Tomás. A la vista de la previsión y el riesgo de lluvia optamos por una ruta alternativa más corta: Salimos por la carretera de Valencia hasta Chinchón y Aranjuez. Después de parar brevemente para comentar lo bonito de la entrada a Aranjuez con sus árboles otoñales multicolores y todo eso, llamamos a Ramón y quedamos en Mora de Toledo. En Mora paramos para tomar un café en el Candelas y dar tiempo a que se quitase la escarcha de los cascos. Como parecía pronto para llegar a Lillo y no hacía mucho calor, decidimos dar una vuelta pasando por Consuegra para llegar hasta Villacañas y Lillo. Menos mal que a medida que avanzaba el día hacía más frío y menos sol. Al llegar al campo, nos encontramos con unos señores que estaban sacando aviones y que decían que iban a volar. Es lo que tiene viajar en moto, conoces gente muy rara. Dentro del taller había más gente, más rara, trabajando con la "restauración" de otro avión. Como el motero es por naturaleza generoso, al rato ya estábamos los cuatro decapando un trozo de lo que parecía un plano de una avioneta. Después de una hora con secador y rasqueta, llegamos a la conclusión de que no le encontrábamos la gracia al asunto. Muy amablemente nos despedimos y nos fuimos a comer. Los señores se quedaron, los que volaban y los que no (debían ser de clubes diferentes). Antes, paramos a ver a Tomás en su lamentable estado. Me dió pena, me recordaba a Eugenio. En la comida, típica conversación sobre motos y aviones. Justo cuando íbamos a hablar de mujeres decidimos levantarnos e irnos, que ya se hacía tarde. Ramón se despidió en La Guardia rumbo Toledo y Pablo y yo tiramos hacia Madrid. Llegamos de noche y con un poco de agua. Imagino que CJ no tendría problemas al volver y que la lluvia no sería inconveniente para su chaqueta motera de perlé, casi impermeble. El año que viene, la II Kedada Motera del RACT con más motos, más kilómetros y más chicas. Alf
Carlos se quedó un rato más en el campo. Parece que estaba un poco nervioso con lo de su próximo examen para ser piloto y quería hacer unas últimas preguntas a su instructor ("¿pero si no tiene motor cómo vuela?").









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