Real Aeroclub de Toledo

Volando desde 1966

Nuestro jefe de vuelos nos envía sus impresiones sobre la actividad del club en 2006, que publicamos íntegras y sin tocar una coma, ya que esperamos conservar los dedos por mucho tiempo para echarlos a la palanca, el teclado o el tenedor, no necesariamente por ese orden, pero siempre en la grata compañía de los amigos, queridos o no. Sólo añadimos unas fotos de Marcelo que todavía nos quedaban por ahí.

 

 

 

NOTA PREVIA DE DESCARGO

Por la presente, el Autor descarga de responsabilidad al celoso editor-"güevero", en todas las faltas gramaticales que cometer haya podido en el texto que sigue. Cualquier error me corresponde y cargo con él y su vergüenza. Pero me niego a que sea pasado por el filtro corrector de un procesador de textos y sus inhumanos caprichos.

Vale.

NOTA PREVIA DEL EDITOR-"GÜEVERO":

Tentado he estado de no publicar la previa "Nota Previa", pero no he tenido "güevos"... por que ello sería ya mutilar el texto, y por evitar otras mutilaciones, como ya digo en la entradilla. Quedan desactivados todos los filtros gramaticales y ortográficos de Word, Mail, Dreamweaver... automáticos o no.

Gloria al Ayatola

 

Acabo de leer en nuestra página "güés" el artículo "Últimos vuelos 2.006" que Miguel Jurado ha tenido el acierto de publicar. Estupenda la colección de fotos (de varios autores) que adorna la corta pero sabrosa reseña. Felicito a todos.

Al hilo de este asunto, he caido en la cuenta de que se nos ha ido un año más y de que estamos en tiempo de resúmenes.

Cada año hay "alguien" que se molesta en confeccionar una completísima Memoria Oficial del Club, con todos los datos estadísticos, anuales y acumulados. Seguro estoy de que ese sufrido y semi-anónimo "alguien", ya estará trabajando, ahora mismo, en tan pesada labor. Pero, con independencia de éllo y de forma más breve, también quiero aportar mi opinión subjetiva al respecto.

Los humanos tenemos la tendencia de hablar de la Feria según nos ha ido en élla. Así que mi percepción personal sobre el 2.006 es la de un año muy poco gratificante en lo volovelístico. No participé en un solo campeonato. Me parece que ni a las 50 horas totales de vuelos de distancia he llegado. Solo cerré dos o tres recorridos prefijados de unos modestísimos 300 Kmtrs. Intenté varios "quinientos", pero este pasado año no pude completar ni uno solo. Se quedaron en "cuatrocientos" y "cuatrocientos-mucho". Aunque también es cierto que puedo celebrar la feliz circunstancia de no haber tenido que tomar fuera de campo ni una sola vez. Algo casi milagroso, si considero diversos malos tragos en mis últimas excursiones por La Mancha.

Y, especiálmente, el apuradísimo que sufrí en Pozohondo (Albacete) el 9 de Julio. Me quedé tan bajo que, para aprovechar un humildísimo desprendimiento térmico, tuve que andar sorteando las enormes y asesinas palas giratorias de los generadores eólicos que coronan los cerrillos que hay al oeste del pueblo. Estaba entre Albacete y Ontur. A unos 170 Kmtrs. de Lillo, en línea recta. Y en ese "suspiro" tuve que permanecer unos treinta y cuarenta minutos, sin que mi variómetro pasara de 0'2 m/s., en los momentos más optimistas. Aquel larguísimo rato y para darme ánimos, cambié mi radio a la frecuencia de la Base de Albacete. Tenía el firme propósito de llamarles, en cuanto ganara la altura necesaria para poder alcanzar su pista 09. Aterrizando allí, podrían venir con una avioneta remolcadora de Lillo a recuperarme, en vuelo. Pero el "Libelle" y yo estábamos aún 30 Kmtrs. al Sur de Los Llanos y toda la altura que conseguí en aquel suspiro térmico, fué de 550 ó 600 metros. Así que me fui arrastrando hacia el Norte, cansínamente, siempre a velocidad de óptimo coeficiente y en busca de la generosa cabecera 09. Después de muchas más vueltas en diversas "brujillas" de 0'3 m/s., seguía sin poder subir de 600 metros. sobre el suelo. El caso es que, cuando volví a alcanzar, otra vez, los 700 metros de altura, ya estaba tan cerca de Los Llanos, que me sobraba un poco de altura. Así que, inmediátamente, cambié de planes y pensé que hasta podía ambicionar fijarme el Aeródromo de Minaya como nuevo objetivo para mi toma. Esa pista está mucho más cerca de Lillo y la recuperación sería más rápida y menos compleja que en una Base Aérea. Me faltaban otros 300 metros de altura para alcanzar Minaya, pero confié en que siguieran repitiéndose aquellas miserables termiquillas de chichinabo en que mi vuelo se había apoyado la última hora. Cuando ya tuve Minaya "a tiro", quité la frecuencia de la torre de Albacete. Por suerte para él y para mí, el controlador de servicio, no llegó a saber cuán cerca estuvo que tener que atender el anómalo aterrizaje de un velero en apuros. Progresando hacia el Nor-Oeste, pude ganar un poco más de altura. Aunque se aproximaba el ocaso, ya en la vertical de la asfaltada pista de Minaya, volví a retomar el techo normal que había tenido la primera parte del día (2.500/2.800 Metros). Las más eruditas teorías acerca de dinámica convectiva de la atmósfera, aseguran que las grandes masas arbóreas son muy poco proclives a generar y emitir ascendencias térmicas. Conozco yo un gran pinar que casi siempre le lleva la contraria a esas científicas teorías. Rara es la vez que, sobre él, no se encuentran una ascendencias suculentas. Y el día que nos ocupa, cuando el sol ya rondaba el horizonte, en la vertical de ese bosque, llegué a alcanzar los 3.308 metros de altura sobre el suelo. El barograma de mi Colibri da fe de éllo. No voy a facilitar las coordenadas exactas en que se encuentra dicho pinar, pero tampoco creo que sea muy difícil encontrarlo. En toda La Mancha hay pocos, pero muy poquitos pinares así de grandes. Con aquella imperial altura, me sobraba energía para volver hasta Lillo, pero no tanta como para poder alcanzar, además, los otros dos Puntos de Virajes que había prefijado en mi polígono del día. Tomar en la pista de Lillo ya me pareció un portento de buena suerte, aunque fuera anocheciendo. Una hora antes, tal éxito ni siquiera se pasaba por mis pensamientos más optimistas. Las pasé muy lejanas y muy putas. De sobra sé que suena poco elegante, pero no se me ocurre otra descripción más contundente y significativa.

Con lo que a nadie le recomiendo repetir la experiencia de Pozohondo y sus alrededores. Hasta he llegado a pensar que el nombre geográfico debe provenir de algún volovelista que, tiempo atrás, las pasó igual o peor que yo mismo y bautizó el lugar muy acertádamente. Porque bién hondo es aquel maldito pozo, en verdad.

Por fortuna y en contra de mis pesimistas experiencias personales del 2.006, se imponen algunos resultados muchos más positivos y alegres que podemos celebrar.

Hemos recogido la "cosecha" anual de Alumnos formados por nuestra Escuela. El recién terminado Diciembre de 2.006 nos ha traido los Exámenes Oficiales y, con éllos, seis Títulos y Licencias para otros tantos nuevos Pilotos de Planeador. Ahora seguimos con la Escuela de Vela a tope de Alumnos y no podremos admitir más, hasta que vayamos "soltando" a los que están en periodo de Doble Mando.

En Números de Vuelos y Horas de Vuelo, mantenemos la media de actividad normal de los años en que no organizamos Campeonatos importantes. Dicha media aritmética viene siendo de 1.500/2.000 Vuelos; el pasado año hemos hecho un total de

1.624 Vuelos (1.369 a Vela y 255 de Motor).

En   cuanto a Horas de Vuelo, la media viene siendo de 1.000/1.500; en 2.006 hemos volado un total de

1.323 Horas (1.172H. de Vela y 151H. de Motor).

Hace dos días he sacado el resumen de Pruebas F.A.I. conseguidas el año pasado en Lillo y confieso que me he quedado muy agradáblemente sorprendido. Debiera ser yo el menos llamado a esta sorpresa, puesto que me estoy ocupando de dichas homologaciones desde hace más de 25 años. Pero es que resulta muy distinto hacer un análisis puntual de cada expediente, por separado, que recopilar la estadística anual. El 2.006 ha resultado ser una de las "cosechas" más fructíferas de los últimos años. Juzgad vosotros mismos el detalle:

  1 Permanencia,

  3 Ganancia de Altura para Insignias de Plata,

  3 Distancias para Insignias de Plata,

  3 Ganancias de Altura para Insignias de Oro y

  6 Distancias para Insignias de Oro.

16 Pruebas Homologadas en Total.

 

  4 Insignias de Plata completas y

  5 Insignias de Oro completas.

  9 Insignias Homologadas en Total.

  6 Diamantes de Distancia Prefijada (300 Kmtrs.) y

  1 Diamante de Distancia Libre (500 Kmtrs.)

  7 Diamantes en Total.

La falta de tiempo y el exceso de cosas por hacer en el Centro de Mantenimiento, crean más tensiones y malos humores de lo que sería deseable. Pero incluso con esos problemas endémicos, ahí tenemos a Tomás, Víctor, Roberto y Rafa que siguen partiéndose el pecho para que todo funcione aceptáblemente a tiempo y, sobre todo, con una calidad muy alta y fiable en los resultados. A ver si tenemos la suerte de que nuevos "voluntarios" se sigan apuntando, con el mismo espíritu, al Departamento de Grasas y   Chatarras. Aunque no haya más remedio que forzar un poco la espontaneidad de los candidatos.

Sobre todos nosotros, las sabias directrices y oscura labor de la siempre sufrida Junta Directiva. En el fondo, es una buena señal que la gran mayoría del Club no se entere de éllo, pero a su trabajo le debemos el poder seguir existiendo. Ahora tenemos la suerte de contar con un Presidente sabio, prudente y con experiencia. Esperemos que también nuestro polivalente Secretario, aguante el eficacísimo ritmo de trabajo que se ha marcado. Gracias a éllo, todo funciona con mucho más esfuerzo de lo que parece, pero con bastante menos ruido del habitual.

Tampoco es manca la brillantez de la Página "Güés" que nos pregona y adorna por esos mundos. Muy, muy buena la labor de Florencio. Olé por: Alfonso, Miguel y Leto que son los principales artistas que en élla veo aparecer. Aunque también es justo admitir que Agustín se ha convertido, por derecho propio, en el Redactor-Jefe de Réplicas.

Muy importante me parece que en el 2.006 se haya asentado de forma más enérgica y activa la Comisión de Pelotazos. Años atrás, solo se ocupaba con tibieza de su importante labor de persecución y coordinación de "pagatorus". Viendo solo sus primeros pasos, ya auguro una recuperación espectacular en la vuelta a las buenas costumbres y tradicionales hábitos que nunca debieron decaer.

Y he dejado para el final lo que creo más importante y diferenciador que tiene el RACT. Nada menos que nuestra Alma. Éso tan evanescente, tan difícilmente explicable, pero tan sólido que dimos en llamar "El Espíritu de Mora" y que, por fortuna, ahora   es ya "El Espíritu de Lillo".

Ese buén rollito. Ese sentido del humor. Esa mala leche, filtrada por la ironía. Esa chispa omnidireccional. Esa retranca que, inevitáblemente, se ensaña siempre con aquel o aquellos que menos capacidad tienen para captarla. Y, en suma: ese "mare magnum" que es la suma de todos nosotros (en lo bueno y en lo malo) y que siempre desorienta al que llega de nuevas. Podría escribir aquí una relación, por orden alfabético, de bastantes miembros (con perdón) que llevan ya muchos años formando parte del Club y que, a pesar de éllo, todavía no se han orientados al respecto. Ésos que nunca acabarán de enterarse de por dónde sopla el viento de la inusual forma de ser de este colectivo.

Lamentáblemente, no son estos tiempos proclives a la generosidad y la entrega, por más que, cada día, se use y abuse de términos como "solidaridad". Por éllo, la gente no está acostumbrada a encontrarse un grupo de gente que, sin ser demasiado numeroso ni aspirar a la santidad, se afane en un conjunto de labores que, además de satisfacerles a éllos mismos, produzcan bastante beneficio a sus semejantes. Los pocos que tienen esa inclinación natural y deciden integrarse en esta familia, lo acaban comprendiendo todo. De buena manera y sin estridencias, hasta lo pasamos bién.

Buenísima prueba de éllo, es la proliferación de celebraciones gastronómicas que ha habido en el año. Y con tendencia unifórmemente acelerada en los últimos meses. Creo que todo el mundo estará de acuerdo conmigo en que dichos eventos han sido un bálsamo formidable y un fuerte nexo de unión entre la "piña central" y los muchos nuevos elementos que a élla se han ido agregando. Afortunádamente, este colectivo incondicional del tripeo es tan extenso y tan participativo, que debería citar y felicitar a demasiado personal. Me limitaré a los que, en mi opinión, más entusiasmo, constancia e interés han puesto en tan crucial labor: Carlos Barrot (el Gran Factotum), Miguel Jurado y Nati, Rolando Salles, Angelito García y Aurora. Sin olvidarme del enorme hallazgo de Jorge Graziano, con ese Primer Pulpo de La Mancha (que seguro no será el último). Quiero cerrar con dos especialísimas joyas que son Ana Medina y Mónica Nicolás. A la paciencia y la positiva predisposición de éllas, le debemos mucho más de lo que parece.

Seguro estoy de que, mientras este colectivo tenga tanta marcha, seguiremos siendo los primeros, por muchos más años.

Os quiero a todos. O a casi todos, que tampoco me gusta a mí andar mintiendo por hacer demagogia.

Madrid, 05 de Enero de 2.007.

El Ayatola Moneo.

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