Extenso y detallado artículo publicado en 1979 en la revista Avión sobre los XVI Campeonatos Mundiales de Vuelo a Vela celebrados en Chateauroux y de la participación y peripecias del equipo español. Capítulo 3.
Debe señalarse que en estos XVI Campeonatos Mundiales de Vuelo a Vela ha habido una aplastante superioridad de material alemán. Contra 3 Pik20 finlandeses y 4 Jantar polacos, los 72 veleros restantes eran alemanes. Una vez mas queda patente la gran superioridad que en Vuelo a Vela siguen teniendo los padres de este deporte.
Especial mención merece el gran éxito alcanzado por el fabricante de Wasserkuppe, Alexander Schleicher. Los finísimos veleros de su serie ASW coparon la cabeza de las tres categorías. Vencedores absolutos en Clase Libre (ASW17) y Clase Standard (ASW19). Subcampeón en Clase 15 Metros (ASW20), detrás del velero experimental SB 11ya comentado del que sólo existe el prototipo.
Por los estúpidos motivos políticos de costumbre, retiraron sus equipos, antes de comenzar el Campeonato, los países europeos del este. Lástima que sus formidables volovelistas no tuvieran oportunidad de demostrar su valía en esta ocasión. Si lo hubieran hecho, habrían alcanzado algunos puesto de cabeza, como es costumbre en ellos.
Recuerdo que, hace ya bastantes años, cuando Ángel Anglada regresó de su primer Campeonato de Europa, en Anger, publicó en estas mismas páginas un artículo en el que decía que el Vuelo a Vela de España solo empezaría a progresar cuando nos olvidáramos de los vuelos locales y nos dedicáramos a lo que realmente es el Vuelo a Vela. A pesar de que sus consejos eran muy sabios y de que ha pasado tanto tiempo, casi nadie le ha hecho caso y seguimos por el estilo. Ahora no me queda a mí más remedio que decir lo mismo, aunque mucho me temo que servirá para igual fin. Mientras no abandonemos, sistemáticamente, el palomar y nos tracemos circuitos que sirvan para aprender y entrenarnos, todo estará perdido de antemano. Hacer (los que lo hacen) un par de intentos al año, en solitario para distancias de alguna Insignia FAI., es poco menos que nada. Sólo compitiendo se progresa. Cierto que la Federación no apoya económicamente como para llevar a cabo todas las competiciones que serían necesarias, pero también podríamos nosotros, con buena voluntad y empuje, hacer seriamente nuestros propios mini concursos de andar por casa, en cada Club o incluso entre un grupo de amigos interesados. No se si será ésta una buena idea, pero es seguro que así, dando vueltas como tontos para sumar horas y horas, no podemos salir de esta incompetencia que tenemos la mayoría de los volovelistas españoles. Hay que viajar, viajar, viajar. Ello implica más riesgos, más esfuerzos y más gastos, pero no se me ocurre otra forma de progresión que sea efectiva.
No puedo ni quiero dejar de hablar, aunque sea macho mas brevemente de lo que ellos se merecen, de los amigos que se han movilizado junto con Alvaro, Perico y yo, para que el Equipo pudiera participar en estos Mundiales.
Ignacio Balbín, que no estuvo en Francia, pero que fue el artífice de esta ingrata labor de organización, por medio de la cual se consiguió el permiso y el dinero para que los demás pudiéramos ir.
José Luis Castrillón, Jefe del Equipo. Su meticulosa forma de trabajar y su buena voluntad, estuvo siempre donde hacía falta una ayuda. Fue recuperador de mi equipo durante los Entrenamientos, cuando no había otro. Fue enlace con la Organización. Fue Relaciones Públicas con Equipos de otros países. Fue fabricante de matrículas para los aviones, los remolques y los automóviles. Fue recopilador de datos estadísticos. Y un largo etcétera de cosas.
Me da vergüenza cantar alabanzas de Manolo Valle, porque es como alabar a un hermano. Ya he hablado antes de parte de su labor. Además, cargó con la siempre desagradable tarea de la administración y lo hizo como siempre hace él las cosas. No sólo soportó estoicamente el que yo rompiera el "Libelle", que también es suyo, si no que, además, le quitó importancia para consolarme. Un elemento irreemplazable en todos los órdenes.
Nora, junto con Manolo, formó parte de mi equipo de recuperación. Siempre animosa y capaz de resolver cualquier problema, saltando por encima del desconocimiento de idiomas extraños y de todas las dificultades.
Erika Carbó, que nos sorprendió presentándose sola en Chateauroux, mediado el Campeonato, después de cien complicados transbordos ferroviarios. Una muestra poco frecuente de afición. También estuvo de hormiguita obrera en mi equipo de recuperación. Su conocimiento de diversos idiomas fue muy útil.
Tito Nagore fue el perfecto auxiliar de su padre. Un chaval con una personalidad y una actitud ante la vida increíblemente positivas a su edad.
Fred J. Stephens, un australiano amigo de Álvaro que se agregó a nuestro Equipo al comienzo del Campeonato, por falta de personal. Enseguida fue también amigo de todos. Le hacía una ilusión enorme pertenecer al "Spanish Team", no sabemos por qué. Echó una mano en muchas cosas. Principalmente ayudó a las recuperaciones de Nagore. Por este motivo se peleaba casi a diario con Tito, que disfrutaba cabreándole.
Luis Petinal llegó muy avanzado el Campeonato, pero fue un buen apoyo y una válvula de expansión para las preocupaciones y los malos humores, por su simpatía. Forzosamente tiene que ser bien recibido en todas partes. Un estupendo refuerzo para el equipo de recuperación de Nagore.
Como ya he dicho, Giovanna, la mujer de Álvaro, fue la base de su equipo de recuperación. Una chica encantadora que se ganó todas nuestras simpatías.
Lucca, el otro recuperador de Álvaro. Un gran muchacho. Italiano, introvertido, trabajador y eficaz.
También recibimos muy agradables visitas, mas o menos largas, de amigos españoles que demostraron su afición desplazándose hasta el corazón de Francia solo para ver un poco de Campeonato y echarnos una mano física y moralmente. Estos fueron por riguroso orden alfabético: Carlos y Pepe Luis Benito, Andrés Biarge, Juan Ramón Fernández y su mujer, Pedro Guil, Jesús López y su mujer, Leto Martín (omnipresente con su cámara fotográfica en cualquier evento de aviones), José Luis Meijide, José Luis Mestritúa y Miguel Ángel Sanz con su mujer.
A todos mi gratitud y el compromiso formal de que, allá donde vayan, pueden contar con mis brazos para empujar sus veleros, con el mismo entusiasmo con que ellos me han ayudado a mi.
Y ya he terminado. A pesar de mis buenos propósitos del principio, la cosa se ha ido alargando por sí sola. Sospecho que va a salir a modo de novela por entregas. Siempre escribo más tarde y más largo de lo debido. No puedo evitarlo. Pido perdón a mis enfurecidas neuronas y a vuestra beatífica paciencia.
Antonio Martínez-Moneo Rico
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