Extenso y detallado artículo publicado en 1979 en la revista Avión sobre los XVI Campeonatos Mundiales de Vuelo a Vela celebrados en Chateauroux y de la participación y peripecias del equipo español. Capítulo 1.
Recientemente ha aparecido en AVION una reseña de los XVI Campeonatos Mundiales de Vuelo a Vela, celebrados el mes de Julio en la localidad francesa de Chateauroux. El autor de este trabajo, mi amigo de tantos años, Julio Toledo, ha hecho que me avergüence. Confieso con sonrojo que tenía la intención de haber escrito algo al respecto para publicar en esta Revista. Como participante con el Equipo español en este Campeonato Mundial, tenía motivos para conocerlo "de primera mano", junto con la obligación moral de contarlo. Sin embargo, mi maldita indolencia literaria ha ido acallando ese sano impulse y el tiempo ha pasado.
Amistosamente presionado por Julio Toledo y Antonio Flórez, me decido a publicar algunas fotos y unas impresiones que, para solaz vuestro y de mis perezosas neuronas, procuraré que sean breves.
Y extensas, muy extensas podrían ser a nada que entrara en pormenores sobre cualquier punto concreto. Habría para escribir un grueso tomo de cosas que no deben hacerse y de las que sacar constructivas conclusiones, para no cometer en el futuro los mismos errores. Ese libro, sin embargo, sólo tendría algo de interés para 15 ó 20 personas en toda España. Sería terrible hacer un trabajo tan prolijo destinado al 0,0000005 por ciento de los españoles.
Fallo básico fue, como siempre, la dichosa burocracia. Por culpa de ella, hasta unos días antes de empezar el Campeonato, todavía no teníamos noticias concretas de si había o no había dinero de la Federación para que nuestro Equipo asistiera. Por ello, no se pudo formalizar la inscripción de España hasta varios meses después de que estuviera cerrado el plazo límite que había fijado la Organización; y ello gracias a que la Federación Francesa de Vuelo a Vela tuvo la gentileza de hacer esa excepción para que el Equipo de España pudiera participar. A partir de ahí, también como siempre, empezaron las malhadadas improvisaciones hispánicas. Nunca comprenderé que la improvisación, con los desastrosos resultados que conlleva, nos pueda ser tan querida. Debe de ser una aberración propia de la raza.
Cuando, tardíamente, llegó el presupuesto aprobado, había sido tan recortado por las altas esferas del Deporte, que de los cuatro veleros que se había previsto que participaran, sólo quedaba dinero para llevar uno. Finalmente pudimos inscribir hasta tres, gracias a que Álvaro Orleáns participó con su ASW-17 y yo con el Libelle de los hermanos Valle y mío.
De esta manera sólo tuvimos que gastar dinero en el alquiler de un velero en el Mini-Nimbus de Pedro Nagore, en Clase 15 Metros
Cualquiera podría pensar que la selección del Equipo participante en un Campeonato Mundial debería hacerse después de un meticuloso estudio de las características, entrenamiento, técnica, conocimientos y carácter de los mejores pilotos españoles. Cualquiera puede pensarlo; yo entre otros. Pero luego resulta que algunos que podrían ir, no lo quieren hacer y que muchos otros que querrían, se encuentran con dificultades insalvables para desplazarse un mes completo al extranjero, abandonando el trabajo, la familia, el canario, los tiestos, etc. etc. Y de ahí que no hubiera volovelistas suficientes para completar los 10 que se inscribieron para pilotos y asistir los tres veleros españoles. Dedúzcase que cuando no puede reunirse un número tan mínimo, menos puede hacerse una selección y mucho menos, aún, que ésta sea rigurosa.
La Aduana francesa tiene destacados en todos los puestos fronterizos con España unos gendarmes cuya única misión parece consistir en evitar que entren veleros en Francia. Estoy harto de sufrir en mis carnes esta monomanía enfermiza de los tales gendarmes. He entrado varias veces en Francia, procedente de Alemania, remolcando veleros, y el trámite no puede ser más sencillo; a veces ni siquiera hemos tenido que detener el vehículo. Sin embargo hacer eso mismo entrando desde España, es algo inaudito; imposible hacer ese paso de frontera sin una pérdida lamentable de tiempo, salida y paciencia. Todo debido a que, sorprendentemente, no conocen sus propias leyes y reglamentos y hay que explicárselos. Es el caso que después de la ineludible pelea a brazo partido con los gendarmes de Irún (otras veces han sido íos de La Junquera), entramos en Francia y llegamos a Chateauroux, lugar de celebración de íos XVI Campeonatos Mundiales de Vuelo a Vela.
Nada mas llegar, tuvimos que volver a improvisar al Jefe de Equipo porque el que habíamos improvisado en España, al final no pudo ir, debido a motivos laborales. En la Organización del Campeonato no acababan de entender cómo habiendo llegado la inscripción definitiva del equipo de España la última de todas, con gran diferencia, todavía tenia que sufrir tantos y tan importantes cambios hasta en el momento mismo de presentarnos.
El aeródromo de Chateauroux es una gran base aérea militar que ahora se encuentra fuera de servicio. Tiene un hangar en el que cabían todos los veleros montados y todavía sobraba sitio. La pista, de asfalto, es larguísima. El espacio es generoso por doquier.
A nivel organizativo, el Campeonato tuvo de todo, bueno y malo. Según decían otros participantes más veteranos que habían conocido más Mundiales de Vuelo a Veía, este francés no fue el mejor. Personalmente destacaría la eficacia y coordinación de los 15 ó 16 aviones remolcadores que todos los días ponían en el aire a los 79 veleros participantes en media hora! Su funcionamiento rayaba en la perfección. Como contrapartida, hubieron defectos y defectillos muy elementales, de otras índoles, que podrían haber sido previstos y, en consecuencia, subsanados.
La Meteorología nos cogió desprevenidos. Por lo menos en lo que a mi respecta. La idea que tenia, por simple deducción de proximidad geográfica con España, era de similitud. Considerando que Chateauroux se encuentra prácticamente en el centro de Francia, en la llanura, pensaba que la actividad convectiva seria similar a la de nuestras mesetas centrales, que en el mes de Julio es excelente. Pues de eso: nada. Las térmicas fueron, en general, mas bien flojas y, sobre todo, bajas: algunos días, de llorar. La altura máxima autorizada para traspasar la Puerta de Salida, en cada Prueba, es de 1.000 metros QFE. En todos los vuelos que hice, incluyendo también los de Entrenamiento Oficial, sólo una vez pude coger altura suficiente para dar la pasada a 1.000 metros; el resto de las veces muy por debajo porque las térmicas no daban para más. Lo normal era salir entre 600 y 800 metros, jugándonos la hundida-relámpago. Sólo algunos días, a última hora de la tarde, había un rato en que subían algo los techos y permitían aprovechamiento en avance; pero estos momentos no eran largos y si no te cogían ya cerca de la Línea de Llegada, había pocas probabilidades de cerrar el triángulo. En todo el Campeonato, solo un día pude llegar a alcanzar los 1.700 metros de altura, llegando a la base de una nube sorprendentemente alta. Confieso que quedé perplejo. Volaba en ese momento sobre Bourges y fue tal mi alegría que, venciendo el miedo que me producía estar a tal altura, me tiré en un gozoso planeo final los 55 km que restaban para cerrar el triángulo, cantando El Gato Montés. Lástima que esos placeres no nos lo pudiéramos permitir con cierta frecuencia. Para los no iniciados en el mundillo del Vuelo a Vela (dudo que haya alguno que lea esto), diré que en esas mismas fechas, en nuestra Mancha, los techos normales son de 2.500 a 3.000 metros de altura.
Al decir de la mayoría de Los pilotos que han conocido Mundiales anteriores, este de Chateauroux ha sido especialmente exigente en la extensión de sus distintas etapas, considerando las posibilidades meteorológicas que, como antes dije, han sido, en general, escasas. La Organización, creyendo sin duda que todos éramos super-clases, no tenía reparo en establecer circuitos entre 300 y 400 km que eran los mas frecuentes; llegando alguna vez hasta Los casi 600 km. Con esa reconocida manía francesa de considerar todo lo francés buenísimo, querían demostrarnos que tienen unas condiciones para el Vuelo a Vela que permiten toda clase de virguerías. Así hubo un día, el 19 de Julio para mas señas, en que sólo George Lee, Campeón del Mundo en 1976 y de nuevo ahora en 1978, pudo cerrar su triángulo. Todos los demás pilotos, de todas las categorías a tomar par ésos campos. Otro día, el 27 de Julio, nadie pudimos cerrar los triángulos; ni siquiera Lee. Está claro que la Organización sobreestimó, con frecuencia, las posibilidades de la meteorología local. En mi opinión habría sido más interesante proyectar triángulos un poco menos difíciles de cerrar y ello habría permitido luchar par conseguir velocidades mas brillantes de las que se han alcanzado en este Mundial, exponiendo mucho menos la integridad de los veleros con las tomas fuera de campo.
La navegación no tuvo problemas para nosotros, a pesar de que algunos días la visibilidad fue reducida. En esto, la sorpresa fue al contrario que con la Meteo. Pensaba yo que iba a serme difícil la orientación en una zona totalmente desconocida y no fue así. La carta 1:500.000 de la zona que nos facilitaron, fue suficiente para navegar sin problemas. En cuanto a la localización de los Puntos de Viraje, fue fácil y cómoda, gracias a que estaban perfectamente determinados en una colección de fichas que nos dieron de todos ellos; 67 en total, con detalle fotográfico, cartográfico, coordenadas, ángulo correcto para efectuar las fotos, altitud, etc. Muy completas y prácticas éstas fichas.
Fue un error muy importante inscribirnos tres pilotos en otras tantas categorías diferentes. Error que solo puede cometerse cuando se ignora por completo qué es y cómo es un Campeonato Mundial de Vuelo a Vela. Álvaro Orleáns se puede permitir el lujo de participar sólo en una categoría, dados sus conocimientos y experiencia; a pesar de que toda alegría innecesaria puede costar puestos en la clasificación general. Sin embargo, Perico Nagore y yo nunca debimos ir en distintas categorías, en solitario, a competir contra la flor y nata de Los volovelistas del mundo, la mayoría de íos cuales son profesionales o casi profesionales del Vuelo a Vela. Ello eliminaba las posibilidades de apoyarnos mutuamente. Lástima que algún español de los que han participado en otros campeonatos internacionales no nos asesorara en este sentido. Para Los neófitos, otra norma muy sencilla y muy básica de las competiciones de Vuelo a Vela es aprovecharse todo lo posible de lo que hagan los demás participantes; el tener que aprenderlo de forma autodidáctica, nos costó una dolorosísima sangría de puntos. Y así todo lo que aprendimos.
En vista de que hay que pagar a tanto alto precio en puntos todo lo que aprendes {y que ya deberías llevar aprendido), al final del Campeonato solo nos quedaban unos míseros puntos que llevarnos al tablero de la clasificación.
Las recuperaciones, gracias a la inquebrantable eficacia de nuestros pacientes equipos auxiliares y a la bastante extensa red de carreteras de Francia, casi siempre fueron rápidas. Conforme se sucedían las tomas en los sembrados de turno, la práctica y entrenamiento de los recuperadores iban en aumento, a pesar de la fatiga acumulada de un día para otro. Gran artífice de la estrategia recuperativa en los equipos de Perico Nagore y mío, fue Manolo Valle que con una solo radio de reducido alcance, para dos coches y dos remolques que llevaban direcciones distintas y a veces opuestas, conseguía arreglárselas no se cómo y disponerlo todo eficazmente.
Ojalá hubiera funcionado yo con la mitad de éxito que mi equipo de recuperación.
Álvaro de Orleáns, mas experto y conocedor de las competiciones, tiene dispuesto ya hace tiempo, un sistema de recuperación completo y autosuficiente para el embarazoso ASW-17, basado principalmente en Giovanna, su sufrida mujer que es, además, su más destacado colaborador.
Algunos días el tiempo fue tan miserablemente malo que no hubo forma de volar. Uno de ellos pudimos asistir a unas conferencias pronunciadas par Hanna Reitsch e Ingo Renner.
Hanna Reitsch a sus juveniles setenta y tantos años, es una muestra espléndida de un ídolo vivo, no sólo del Vuelo a Vela, si no ídolo de la Historia de la Aviación. Todo el mundo sabe que es la mujer más famosa de todas las que alguna vez han pilotado un avión. Su charla versó sobre El Vuelo en Montaña y fue una delicia. Si no se la ha visto, es difícil imaginarse hasta dónde puede llegar su entusiasmo cuando habla de aviones. Toda su menuda figura es vitalidad y nervio. Parece increíble que tenga tantos miles de horas de vuelo en tantos tipos de aviones distintos y que mantenga aún vivísima la aficción par el maravilloso vicio de aire. Porque está activa y sigue volando, sobre todo en velero, con asiduidad. Para ella fue la más larga y clamorosa ovación que se oyó en estos campeonatos de Mundo de Vuelo a Vela. Ni los discursos del representante del Ministerio del Aire de Francia, del Presidente de la FAI, del Presidente de la Federación Francesa de Vuelo a Vela, en la ceremonia de inauguración; ni la subida a los podios de los ganadores de las distintas categorías en la de clausura, arrancaron tantos aplausos como la conferencia-batalla de Hanna Reitsch. Ovación mas que merecida.
Tuve la suerte de poderla saludar en persona después de la conferencia. Para mí ha sido un ídolo desde mi infancia. Me preguntó por Juez, nuestro volovelista más universal; se interesó par la marcha en el Campeonato de nuestro Equipo y se quedó sorprendida al saber que yo había volado bastante, en Ocaña, el Kranich lIl con que ella participó en el Campeonato del Mundo de Vuelo a Vela que se celebró en Madrid en 1952; avión que se quedó en España después de dicho Campeonato. Con todo el mundo departió y para todos tuvo esa sonrisa perenne de felicidad. Felicidad que sin duda proviene de haber podido volar tanto en su vida. Mi ilusión sería poder llegar a su edad con tanta juventud aeronáutica como todavía resta a esta encantadora dama.
La conferencia de Ingo Renner era sobre un tema aún mas sugestivo par lo que de novedad tiene: El Vuelo Dinámico. Sin embargo, no fue explícito. Creo que todos coincidimos, al final, en que sus experiencias y estudios al respecto están muy bien encaminados, pero que no nos dijo más que una muy pequeña parte de lo que realmente sabe del asunto.
El desarrollo y resultados de este Campeonato, en su conjunto, vamos a revisarlos en cada una de las tres categorías:
Clase Libre.- El material que compitió se redujo, casi exclusivamente a los archiconocidos Nimbus-2 y ASW-17. Aparte de ellos, solo participaron dos Jantar-2 y un Glasflugel-604. Parece que la categoría está siendo abandonada par los fabricantes que ya no orientan sus esfuerzos en investigaciones, diseños y prototipos de nuevos veleros "open". Si todo continúa así, es de prever que la Clase Libre vaya languideciendo hasta desaparecer de los Campeonatos. El ASW17 sigue siendo el que se lleva el gato al agua, excepto cuando las condiciones meteorológicas son especialmente flojas, en cuyo caso parece que el Nimbus-2 tiene mayor defensa.
En cuanto a los pilotos, el vencedor indiscutible, sobre ASW-17, fue el británico George Lee que, como antes dije, revalidó su Titulo de Campeón del Mundo de Clase Libre, ya obtenido en el año 1976 en Finlandia. Este maravilloso volovelista, se gana la vida como Jefe de escuadrón en la R.A.F., volando el Phantom II y está considerado como uno de los tiradores aire-aire y aire-tierra mas precisos y expertos del mundo. Ante un aviador de esta magnitud, que hasta tiene cara de pájaro, uno no tiene mas remedio que sentirse enano e inclinar la cerviz humildemente, sombrero en mano.
Sin embargo, no lo tuvo fácil Lee, puesto que el alemán Bruno Gantenbrink, con su Nimbus-2, le pisó los talones desde la tercera etapa, e incluso llegó a superarle en la cuarta. Definitivamente quedó segundo con mucho merecimiento.
El tercero fue el francés François Louis Henry, piloto de Air France, que también llevó una marcha envidiablemente regular en todo el Campeonato y que hasta llegó al primer puesto de la Clasificación General en la cuarta etapa.
Mención especial merece el veterano y celebérrimo Richard Johnson que demostró cómo con 55 años, 6.000 horas de vuelo a vela y siete Campeonatos Mundiales a las espaldas, todavía puede tener un "pinchazo" muy grave en una etapa y a pesar de ello remontarse hasta quedar en un envidiable sexto puesto de la General. Ejemplo a seguir el de "Dick" que, a pesar de su brillantísimo historial, es un hombre sencillo y totalmente accesible.
En cuanto a Álvaro de Orleáns, nuestro participante español en la Clase Libre, fue una verdadera lástima que llegara al Campeonato desentrenado. Para él, las cinco primeras pruebas fueron de desastre. En la primera y segunda ocupó el último puesto de la General. En la tercera y cuarta el penúltimo. En la quinta el antepenúltimo. Cuando realmente "entró en calor" y empezó a demostrar lo que sabe y puede, fue a partir de la sexta etapa en que cerró un difícil triángulo de 505 km. a una media de 98,11 Km./h., inmediatamente después de George Lee que lo hizo a 98,19 Km./ h., sacando sólo un punto a Álvaro. A partir de ahí, ya mantuvo una marcha extraordinaria, apuntándose casi a diario entre los 3 o 4 puestos de cabeza de coda etapa e incluso batiendo el Record de España de los 300 km. en triángulo, al cerrar uno de 332 km. a la media de 111,60 Km/h., el 28 de Julio, en la prueba n° 10 de Campeonato. A pesar de ello, habla perdido tal número de puntos al principio, que va sólo pudo remontarse hasta el puesto n° 13 de la General. En este lugar terminó el Campeonato y aunque es digno, no refleja verdaderamente la valía de este piloto que, en mi opinión, está actualmente entre Los 5 ó 6 mejores de Clase Libre. Intervino en Las 11 etapas del Campeonato y cubrió 4.109 km. de Los 4.494 Km. totales que sumaban todos los triángulos establecidos para su categoría; lo que supone un 91,43 por ciento.
VENCEDORES CLASE LIBRE:
1 ° Lee G. Bretaña ASW-17
2° Gantenbrink Alemania Nimbus-2
3° Henry Francia Nimbus-2
VENCEDORES CLASE 15 METOS:
1° Reichmann Alemania SB-11
2° Stiedieck EE.UU. ASW-20
3° AX Suecia ASW-20
VENCEDORES CLASE STANDARD:
1° Selen Holanda ASW-19
2° Bigliadori Italia Cirrus-75
3° Recuié Francia Cirrus-78
Clase 15 Metros.-Sin duda alguna, fue esta la categoría reina de Los XVI Campeonatos Mundiales de Vuelo a Vela, tanto en pilotos como en material. Los fabricantes de veleros se están volcando en Los tipos "course"
Por estar en Los albores de esta nueva clase, todavía hay mucho par hacer y se encuentra en pleno proceso de desarrollo. El máximo exponente ha sido el modelo experimental SB-11, ganador del Campeonato en esta categoría. Dicho velero es el resultado de los estudios, diseño y trabajo de construcción par parte de un equipo de jóvenes investigadores universitarios. Una de Las máquinas más sofisticadas de todas las que han volado a vela. Su fuselaje y empenaje son básicamente convencionales, pero el estudio aerodinámico y mecánico de Los planos es prodigioso. Gracias a su sistema de flaps-fowler de doble curvatura, sin ranuras, combinado diferencialmente con los alerones, puede ampliar o disminuir la cuerda y curvatura del perfil y, consecuentemente, superficie y carga alares, a lo largo de toda la envergadura. Ello dentro de una gama extensa que le permite adaptarse a todo tipo de condiciones meteorológicas, flojas o fuertes y para trepar o penetrar, según las necesidades de cada momento. Es fácil deducir sus extraordinarias posibilidades y que su manejo debe ser muy complejo, como el de toda máquina con muchas funciones de trabajo incorporadas. Se necesita un piloto de talento y experiencia para poderle sacar todo su rendimiento. Volé varias veces en la misma térmica con el SB-11, sobre Chateauroux, cuando buscábamos coger altura antes de dar la pasada de salida; puedo dar fe de que, con todos Los fowler desplegados, vuela mas lentamente que cualquier otro velero de plástico, se ciñe a las ascendencias con bastante menos inclinación y trepa que da gloria verlo.
Los demás veleros "course" han sido cinco: ASW-20, LS-3, MiniNimbus, "Mosquito" y Pik-20. Podríamos ordenarlos en dos grupos: el primero comprendería el ASW-20 y el LS-3 que son Los mejores y muy parejos. Por los resultados finales y par comentarios oídos parece que el ASW-20 es ligerisimamente superior al LS-3.
El segundo grupo estaría compuesto par Los otros tres aparatos, a cierta distancia del primero, a pesar de que su rendimiento sobre el papal es casi idéntico en los cinco.
Debe destacarse que el "Mosquito", a pesar de no entrar en el grupo señero, es el que tiene la construcción mas depurada, el mayor acabado y los detalles técnicos más avanzados de todos los veleros, de todas las categorías. Lástima que la Giasflügel no le haya agregado a esto un rendimiento mayor al competir en vuelo con los LS-3 y ASW-20.
En cuanto al Pik-20, que fue el primer 15 Metros de la nueva generación, creo que está quedando superado. Tuvimos oportunidad de ver la excelente demostración que hizo durante el Campeonato la versión motorizada de este velero. En la actualidad no hay un motovelero monoplaza que pueda comparársele.
La pugna por el triunfo en 15 Metros, par parte de Los pilotos, fue lo más bonito de todo el Campeonato. El excepcional Helmut Reichmann ganó la primera etapa y se mantuvo en el primer puesto de la Clasificación General durante todas las pruebas, hasta el final. Dicho así, puede llevar a la equivocada conclusión de que no hubo enemigos de su talla que pudieran hacerle sombra. Nada mas lejos de la realidad. El estadounidense Karl Striedieck mantuvo con él la pugna mas deportivamente encarnizada que puede imaginarse, siempre a escasos puntos de diferencia y siempre con la posibilidad de rebasarle, al alcance de la mano. En el momento de tomar la salida para disputar la última prueba del Campeonato, solo 36 puntos le separaban del alemán. Había una gran emoción en el ambiente El menor fallo de uno de ellos darla el triunfo definitivo al otro. Iban a contar Los segundos. Parecía un duelo medieval entre caballeros. Asistí a la llegada final de esta última prueba. Esperábamos ver aparecer, hacia el este, Los
·. primeros veleros en el planeo final. Empezaron a llegar, pero Reichmann y Striedieck, que sin duda habían dado su salida de los últimos, esperando el momento meteorolgicamente mas propicio, se hicieron esperar. La emoción iba en aumento entre los espectadores, que éramos muchos. Al final, apareció primero Helmut Reichmann en su flamante SB-11 con el número 66 y el as de pik en la cola. Había quedado el segundo de la etapa, a una velocidad media de 94,88 kmts./h. Definitivamente era Campeón del Mundo par tercera vez en su vida. Striedieck cerró los 292 km. del triángulo pocos instantes después, a una media de 94,33 kmts./h., quedando Subcampeón a sólo 44 puntos de distancia final de su formidable contrincante. Este duelo tan parejo es el más hermoso que yo he visto en mis 15 años de vida aeronáutica.
En la historia de la FAI nada más ha habido cuatro volovelistas ganadores de dos Campeonatos del Mundo:
Heinz Hutht (Alemania), en 1960 y 1963.
Jan Wroblewski (Polonia), en 1965 y 1972,
George Moffat (Estados Unidos), en 1970 y 1974 y
George Lee (Gran Bretaña), en 1976 y 1978.
Pero sólo ha habido uno, uno sólo que lo haya conseguido tres veces.
Este mítico piloto es Helmut Reichmann. Alemán, 37 años de edad, profesor de universidad, 1.200 horas de vuelo en velero, autor del mayor libro de Vuelo a Vela que existe. Al decir de muchos (yo entre ellos), es el más grande volovelista después de nuestro padre Otto Lilienthal. Antes, al hablar de SB-11 que él voló, decía que, para sacarle todo su rendimiento, se necesitaba un piloto con talento y experiencia. Ya sabéis a quién me estaba refiriendo.
De Karl Striedieck, el Subcampeón, creo que bastaría con decir que ha sido capaz de mantenerse al mismo nivel que Reichmann y haber estado muy cerca de poderle superar. Otro fuera de serie, por supuesto. Estadounidense de origen alemán, 40 años de edad, piloto militar (como Lee), 1.700 horas de vuelo en velero. En la actualidad posee el Record Mundial absoluto de Distancia para Vuelo a Vela: 1.635 km., en circuito de Ida y Regreso. Aunque parezca increíble este recorrido de Distancia lo ha repetido dos veces, dada que la primera, par problemas de verificación, no le fue homologado par la FAI. Como nuestro compatriota Juez, está en posesión del más alto honor que se concede a un volovelista: La Medalla Lilienthal. Durante el período de Entrenamientos Oficiales del Campeonato, un día volé junta a su precioso ASW-20 número 97, algunos minutos, en uno de los tramos de un triángulo. Estoy asombrado de su seguridad, su precisión y su pericia. Hay que verlo pilotar de cerca para darse cuenta de lo que es un iluminado de este Deporte. Como en el caso de Álvaro de Orleáns, su mujer es la mayor colaboradora.
El tercero de la Clasificación fue Goran Ax. Sueco, piloto de líneas aéreas. Un fenomenal volovelista que ya en 1972 fue Campeón del Mundo en Clase Libre. Otro de los que, infaliblemente, está siempre entre los divos.
Una de Las sorpresas de estos XVI Campeonatos, ha sido el brasileño Joao Wibmer, cuarto de la Clase 15 Metros, después de una marcha muy segura y regular. A partir de ahora, será uno de los temibles en las competiciones internacionales.
(continuará)
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