Publicado en mayo de 2000 en la revista Aviación General y Deportiva. Última prueba del XXXI Campeonato Nacional de Vuelo a Vela de 1999
Sábado 10 de julio de 1999. Hoy vamos a disputar la última prueba del XXXI campeonato Nacional de Vuelo a Vela. En la actual edición se han alcanzado la mayor participación histórica de pilotos. De ellos un alto porcentaje de extranjeros: franceses, británicos, alemanes y, en especial, italianos.
Hasta el momento mis resultados han sido muy modestos, y los califico así por ser benévolo conmigo mismo, porque incluyen dos tomas fuera de campo, días atrás. Digamos que aspiro a poco. Mejor no profundizar en el tema.
A la Clase en que yo participo (standard) le han puesto el Polígono: Cabañas de Yepes -Cerro de EI Romeral - Consuegra - Las Ventas de Peña Aguilera - Lillo - Dosbarrios - Aeródromo de Ocaña. Seis Tramos, en total, con un recorrido de 220,7 kilómetros.
La predicción meteorológica es fastuosa, pero como uno ya está muy escamado de las predicciones optimistas, mi emoción no ha alcanzado limites peligrosos para la salad.
Ya en vuelo, espero que la fuerza de Las térmicas aumente y que su techo suba. Debido a ello, pierdo una hora larga antes de pasar la Puerta de Salida. Soy de Los últimos de mi Clase en partir. Quizá el último de todos. Faltan muy pocos minutes para las 16 horas, demasiado tarde.
El tramo hasta el Cerro de El Romeral (27,3 Km.) lo cubro a 103,14 km/h. No he encontrado una solo ascendencia que mereciera ser virada. Por culpa de ello a Los pocos minutos del segundó tramo, me quedo a 700 metros de altura y no tango más remedio que aprovechar una térmica muy floja e inconstante, que me hace perder un tiempo precioso. Es desesperante ver el cielo lleno de cúmulos, oir por la radio que todo el mundo está subiendo como cohetes hasta alturas de vértigo y tener que conformarme con una miseria para no hundirme, una vez más, fuera de campo. En cuanto alcanzo Los 1.200 metros, sigo adelante. Pero hay "agujeros" poco amistosos y vuelvo a quedarme bajo. No encuentro Las "chimeneas" que el día promete y de las que hablan. Para que nadie pueda tacharme de grosero o blasfemo, sólo diré que esta situación me irrita.
Cuando ya llevo más de 50 Km. recorridos desde la salida y estoy cerca de Consuegra, entro bajo la benefactora sombra de un cumulillo. He vuelto a quedarme bastante bajo. Pero, por suerte y finalmente, ahora se trata de un térmica estupenda. La mayor del día. para mi. Subo entre 4,5 y 5,5 m/s de variómetro. La aguja no baja de 4 m/s en ningún momento del viraje. Mientras gano altura, el fuerte viento del oeste, va alejándome del siguiente Punto de Viraje. Aunque subo rápidamente, coda vez estoy más impaciente por "llegar arriba" y poderme "tirar", para ganar parte del tiempo perdido.
A Los 3.900 metros de altura (QFE), aún me quedan 150 o 200 metros para llegar a las "barbas". Ya harto de tanto viraje, decido abandonar la térmica. Además ya "sólo" subía a 3,5 m/s.
Vuelo directamente hasta Consuegra, volviendo a ganar el terreno perdido por culpa del viento. Este malhadado segundo Tramo, me ha hundido en la miseria, con una media de 46,5 Km.
Enfilo el tercer P. V. (Las Ventas con Peña Aguilera), empapado del optimismo que irradian estos altísimos cúmulos. Aunque durante todo el Tramo de 55 Km., el viento sigue siendo fuerte y lo tango de cara, al final alcanzo Las Ventas con una estupenda media de 132,40 km/h. Claro que ello ha sido posible a costa de perder bastante altura y de no entretenerme más que en 6 virajes completes (lo dice la grabación de mi Colibrí). Desde la salida, he recorrido 111 Km.; casi la mitad exacta de la prueba.
A partir de Las Ventas con Peña Aguilera, el viento lo tango de cola y es una ayuda angelical. Sobre la finca El Castañar encuentro la última térmica del día. Con 2 virajes a la izquierda y otros 3 a la derecha (lo dice el Colibrí), me planto en 3.450 metros (QFE). Tengo por delante Los 3 últimos tramos del recorrido, con un total de 95 Km. para arribar a Ocaña. Mi tabla dice que puedo alcanzarlos, sin necesidad de ganar más altura.
En el Campeonato del Mundo de 1983, en Nuevo Méjico (EE.UU.), un día arribé desde 90 Km. de distancia: la arribada más larga de mi vida. Pero entonces volaba un "Jantar" Std. que tiene un coeficiente de planeo de 5 o 6 puntos por encima de este humilde "Libelle".
Los 95 Km. de hoy, son muchos kilómetros. Nunca he intentado un Tramo tan larga, en una solo "tirada". Carezco de un sofisticado instrumento moderno que calcule las arribadas. Pero mi vieja Tabla de Arribadas (confeccionada por mi mismo, a partir de la polar), siempre dice la verdad. Una vez más, me fiaré de ella.
Comienzo el planeo sobre El Castañar, al Este del edificio principal de la finca, cerca de la Sierra. Coordenadas exactas: N 39° 37' 25" y W 004° 02' 49". Altura: 3.450 metros (QFE). Hora: 17 h. 20'43".
Durante todo el vuelo he estado en contacto con compañeros del Aero Club de Toledo que también compiten en el Campeonato Nacional, aunque no todos lo hagamos en la misma Clase. Usamos una frecuencia de radio común que, teóricamente, es secretísima y que el Director del evento, Dr. Casado, denomina "frecuencia de combate". Gracias a la radio he podido saber que todos han corrido hay como demonios y, a pesar de mis esfuerzos, no he sido capaz de alcanzarlos. Salí muy tarde y he volado en solitario toda la prueba.
Antes de sobrevolar Mora, ya oigo que Angelito García está próximo a Lillo y listo para arribar con su "Phoebus". Hoy también ha hecho un recorrido excelente que será la guinda con la que coronarse Campeón de España en la Clase Club. Tampoco el venerable "Squale" de Roberto Ruiz, le va muy a la zaga y quedará Subcampeón de dicha Clase.
El viento continúa ayudando mucho. Según el Colibrí, tango una componente de cola de unos 30 km/h. en este Tramo. Claro que a todos nos ayuda por igual; con lo que Santiago Matas y José Mari Celis también están cerca de alcanzar Lillo y cambiar a la frecuencia de Llegada. Nos despedimos. Llevo un retraso de 35 o 40 Km. con respecto a ellos.
La visibilidad es buena, con el sol a la espalda. Hace rato que veo el silo de Lillo. Voy hacienda cálculos periódicos. Gracias a la colaboración del viento, puedo incrementar un poco más mi velocidad. Inicialmente comencé el planeo con 120 km/h. de anemómetro. He ido bajando el morro. Ahora estoy llegando a Tembleque con 150 km/h. Tengo altura para llegar, pero apenas me sobra. La polar del "Libelle" es bastante pobre por encima de 140 km/h. Estoy apurando bastante más de lo prudente en un vuelo de Distancia. Eso es un Campeonato y, en consecuencia, no se trata de un vuelo de Distancia, sino de Velocidad.
Se me hacen muy largos los últimos dos kilómetros hasta entrar en el circulo de 500 metros de las coordenadas de Lillo. Al fin "pita" mi Colibrí y viro rápidamente a la izquierda para enfilar Dosbarrios. En el Tramo: Las Ventas con Peña Aguilera - Lillo, de 80,1 Km. he sacado una media de 165,45 km/h. Estupenda velocidad, si consideramos que en ella se incluyen los 8 virajes completos (3 después de pasar Las Ventas y Los 5 de El Castañar) para alcanzar altura de arribada.
Ya sólo me quedan por delante 30 Km. hasta cerrar la Prueba. Ahora el sol está en una posición más molesta para los ojos y, en consecuencia, se ha reducido mucho la visibilidad . De todas forma, el siguiente Punto de Viraje (Dosbarrios) puede adivinarse allá a lo lejos.
Había previsto que, tras rebasar Lillo, la dirección del viento dejaría de ser favorable para mi, pasando a molestarme por el través izquierdo. Así que el maravilloso coeficiente de planeo en los últimos 80 Km., debía pasar a ser inferior al teórico de la polar. Sin embargo y, por suerte, mi Colibrí dice que todavía queda una componente de cola que sigue beneficiándome, aunque de forma ligerísima. Gracias a ello, puedo permitirme el lujo de arriesgar un poco más. Aumento mi velocidad hasta 170 km/h. Avanzo raudo, pero a costa de descender a más de 2,5 m/s y reducir mi coeficiente de planeo a sólo 1:21.
Llevo lastre de agua hasta el máximo permitido por el "Libelle (35,7 kg/m2). La Tabla de Arribadas sigue diciéndome que puedo llegar, manteniendo esta marcha. Si no llevara lastre, sólo podría avanzar a 150 km/h.
Dosbarrios se acerca rápidamente, pero el suelo también "sube" con notable exageración. El altímetro baja de 700 metros. El navegador indica una velocidad real sobre el suelo de 200 km/h.
El morro me tapa Dosbarrios. Bajo de 600 metros de altura. Tres segundos antes de que "pita" el Colibrí, tango que rectificar el rumbo, porque me estaba dejando el centro del Punto de Viraje por la izquierda. El Tramo Lillo -Dosbarrrios (23,4 Km.) lo he cubierto a una velocidad media de 186,43 km/h.
Ahora sólo quedan 6 Km. hasta la cabecera de pista 35 del Aeródromo de Ocaña, que es la Línea de llegada. Dispongo de 450 metros de altura para cubrirlos. Ordeno un poco los mapas, tablas, piernógrafo y demás cachivaches que inundan mi pequeña cabina, aprieto los cinturones de seguridad y me dispongo a ajustar la pasada final "a ojo".
Aunque he puesto bastante atención en consumir toda la altura con la máxima rentabilidad posible, lo cierto es que uno siempre procure que le quede, para el final, un pequeño remanente de seguridad "por si acaso". El remanente de hay es realmente diminuto. Este es el momento de utilizarlo.
Aumento la velocidad de anemómetro a 220 km/h. Tengo a la vista el " Papamóvil l" que está en la cabecera 35. Sólo me quedan 250 metros de altura, pero ya estoy muy cerca y aprecio que puedo bajar aún más. 240 km/h. 150 metros de altura.
Junto al "Papamóvil" hay una mesita plegable y gente de la organización del Campeonato, verificando las llegadas.
100 metros de altura. Aprieto la palanca de mando con bastante fuerza para alcanzar Los 250 km/h. De aquí ya no puedo pasar; es mi VNE. La polar óptima a máxima cargo dice que el "Libelle", a esta velocidad, baja 6 m/s, y tiene un ridículo coeficiente de planeo de 1:12.
50 metros de altura. Además de Los organizadores, también hay otras personas en Los alrededores del "Papamóvil". Los habituales mirones, que suelen ser unos aficionados fetén. Algunos hacen fotos y graban videos a Los veleros que pasamos por la línea. ¡Y yo con estos pelos!
20 metros de altura. Los últimos segundos mantengo la VNE. Cuando me queda media kilómetro para alcanzar la llegada, bajo de 5 metros sobre el suelo. Los surcos de los sembrados "pasan" por debajo con una mareante y borrosa velocidad. Abro la válvula de descarga de los tanques de lastre.
A Las 17 h 48' 56" atravieso la Línea de Llegada a 1,5 o 2 metros de altura, con 250 km/h. de anemómetro. Gasto la energía sobrante en subir a altura de tráfico. Bajo el tren de aterrizaje y hago un recortado circuito de entrada para la pista 29, que es la de servicio
En el último Tramo Dosbarrios -Ocaña (6 Km.) he sacado una velocidad media de 236,45 km/h.
Mis resultados, repartidos por Tramos se pueden ver en la tabla adjunta.
La velocidad media Total de 112,78 km/h. es buena. De las más altos que recuerdo haber hecho a bordo del "Libelle". Pero un análisis medianamente critico del vuelo, demuestra que podía y debía haber sido mucho mayor. Dadas Las óptimas condiciones meteorológicas del día, no me parece utópico haber podido cubrir el 2° Tramo a una velocidad media de 100 km/h. Si ello se hubiera cumplido (en lugar de esos raquíticos 46,65 km/h), mi velocidad media total habría subido a unos 135 km/h. La diferencia, casi abismal, entre 113 y 135 km/h sólo es achacable a los 19 malditos minutos gastados, de más, en el 2° Tramo. Y es que en este juego, uno no puede descuidarse un poco, ni un poquito, ni un poquitito, ni siquiera un poquirritito.
Gracias a las excelentes térmicas y Los hermosos cúmulos "balizadores" de la ruta, todos los participantes en el Campeonato hemos podido hacer vuelos rápidos y divertidos. Algunos pilotos han alcanzado los 4.200 y 4.300 metros de altura sobre el suelo. Que son más de 5.000 metros sobre el nivel del mar. La mayoría de los participantes extranjeros, están como locos de alegría. Dicen que nunca habían vista unas condiciones tan favorables.
Desde mi punto de vista y considerando que ya no podía tener aspiraciones para la Clasificación General, lo más interesante es la superación de mi anterior récord de arribadas. Como ya he dicho, hace 16 años, en Estados Unidos, conseguí un planeo de 90 Km. de distancia que hasta ahora, había sido el más larga de mi vida de volovelista. Hoy he ampliado esa cifra hasta Los 95 Km. y, además, a bordo de un velero de prestaciones bastante modestas, a estas alturas.
Analizando sólo Los dates de la Arribada, desde las coordenadas de El Castañar hasta la Línea de Llegada y sin dar un solo Viraje para ganar altura, resultan los siguientes datos:
Distancia: 94,70 Km.
Coeficiente planeo media: 1 :27,61.
Velocidad media: 200,89 km/h.
A ver si pronto tango oportunidad de poder batir, de nuevo, este récord personal, llegando a arribar desde una distancia más redonda: 100 Km., al menos.
Antonio Martínez-Moneo
|
Km
|
Km/h
|
|
| Cabañas de Yepes-Cerro de El Romeral |
27,30 |
103,14
|
| Cerro de El Romeral - Consuegra |
28,30
|
46,65
|
| Consuegra - Las Ventas con Peña Aguilera |
55,60
|
123,55
|
| Las Ventas con Peña Aguilera - Lillo |
80,10
|
164,45
|
| Lillo - Dosbarrios |
23,40
|
186,43
|
| Dosbarrios - Llegada {Aeródromo de Ocaña) |
6,00
|
236,45
|
| Totales |
220,70
|
112,78 |
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