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Unos días de otoño en St. Crépin Imprimir Correo electrónico
Noticias RACT
Jueves 05 de Noviembre de 2009 00:00

El tiempo corre, y ya ha pasado casi un mes desde que un selecto cuerpo expedicionario Nimbus/RACT se aventurara en el corazón de los Alpes franceses para practicar un poco esa extraña forma de volar, a la que nuestros compañeros pirenaicos están más habituados, y que consiste en subir muy alto para seguir siempre muy cerca del suelo. Las fechas no parecían las más propicias, el sol pasa más rápido cada día y los techos bajan, pero disfrutamos de toda una semana de temperaturas casi veraniegas y sin tormentas. El Mont Blanc quedaba fuera de nuestro alcance, pero no así la Barre des Écrins, así que... ¿alguien pensó ni por un momento en librarse de semejante sesión de diapositivas?

Los que tengáis mejor memoria, o símplemente lo busquéis en el foro correspondiente, recordaréis que la convocatoria inicial para este stage era para Challes-les-Eaux, cerca de Chambery, bastante más al norte en los Alpes y mucho más cerca del Mont Blanc. Finalmente no pudo ser allí, y tras algunas dudas sobre la conveniencia de hacerlo en Saint Auban, la probable mejor meteo y el atractivo de la salida a torno inclinaron la balanza hacia Saint Crépin. Algunos de los que estuvieron el año pasado en Saint Auban ya visitaron entonces este encantador "rincón" del río Durance donde todos los años se celebra una nutrida concentración de ASK13 provenientes de toda Francia, siempre dispuestos a sacar los colores a cuantos LS8 y Nimbus 4 surcan el Parcour cada verano.

Recogiendo los trastos en Santa Cilia de Jaca

El viaje hasta los Alpes al final siempre se hace un poco largo, y aunque habíamos salido más o menos pronto desde Santa Cilia, donde recogimos el remolque con el DG100 y otro vacío que nos serviría de contenedor para ciertos hierros que deberíamos de traernos de vuelta, aún tuvimos que pasar por Saint Auban y por Saint Crépin antes de desandar algunos kilómetros para localizar en plena montaña la casa rural que habíamos reservado con antelación. Sabíamos, por el rápido vistazo al Google Maps que no estaba a más de 1 km de la carretera principal que sube por el valle, pero no reparamos hasta el final en que estaba a 1.500 m de altura, en plena ladera, y que sólo se alcanzaba por una pista que en plena noche se nos hacía eterna. La verdad es que a pesar de la promesa de Veronique, regente de la casa, de esperarnos para darnos de cenar, siendo más de las doce, y por aquellos lares, no pensamos que fuera así, pero allí nos esperaban con la cena caliente. No podemos dejar de recomendar el lugar, Aster des Alpes, tanto por la hospitalidad y la cocina de Veronique como por lo agradable de la casa y sus alrededores.

El "hameau" o aldea de Serre Buzard, Château Arnaud, donde nos alojamos esta semana, fotografiado desde el DG100 el último día de vuelo, tras no pocos esfuerzos para localizarlo desde el aire, aunque mucho más difícil fue encontrarlo el sábado anterior en plena noche y con poca fe

El domingo por la mañana nos apresuramos a bajar al aeródromo. Tras montar el DG1000, la toma de contacto, un briefing general sobre la operación y el entorno próximo de vuelo, y vistas las pocas intenciones que había de volar, un poco por la amenaza de tormenta, y otro menos poco quizá por la escasez de personal responsable del tinglado, decidimos empezar haciendo algo de turismo. Cómo Camel -ah, ¿que no habíamos dicho que venía Camel? - todavía no había estado nunca en Italia decidimos dar una vuelta hasta Sestriere, volver a Francia por el Tunel de Le Frejus, y bajar de nuevo hacia Briançon por el Col du Galibier.

Ahí estuvimos un rato, con Mel, esperando a ver si alguien decidía ponerlo en marcha. Pero no hubo suerte...

De vuelta de nuestro paseo internacional, en la subida al Col du Galibier, por la vertiente N, nos topamos con esta singular pista, la altisurface de Bonnenuit. Si, es como parece, a partir de donde está Camel la pista se va unos 20º para abajo... creo que algunos bajaron a verlo de cerca porque no podían creerlo

Un ratito más tarde, y ya tras el ocaso, coronábamos el mítico Galibier. No todos los días se alcanza semejante altura incluso subiendo a un avión... ¡y es un puerto, o sea, lo más bajito de los alrededores! 

Este es el espeluznoso aspecto que presentaba la bajada hacia Briançon. A la hora que era, y con el techo de nubes por debajo, no pudimos disfrutar gran cosa del paisaje. Nos las prometíamos tan felices pensando en cenar en Briançon -ya que la cocina italiana típica de una estación de esquí fuera de temporada no nos había deparado las alegrías que esperábamos-, cuando tras doblar las primeras curvas de la bajada adivinamos en la oscura cuneta los gestos de un ciclista holandés exhausto, desorientado e hipotérmico, al que había alcanzado la noche tras superar el Col, y que balbuceaba pidiendo ayuda. No acabamos de entender qué hacía allí sólo, cómo cometió semejante error de cálculo o dónde demonios estaban sus compañeros, y ni siquiera cómo un ser humano puede subir en bicicleta semejante puerto... la cuestión es que subimos al coche los cuatro, Camel, el holandés, y su bicicleta, y acabamos llevándolo a su casa en Bourg D'Oisans, 2.000 m más abajo y ¡40 Km al O de nuestra ruta! En fin, los volovelistas muchas veces acaban tomando en sitios distintos de los que habían previsto...

El lunes, olvidados los extraños sucesos de la noche del Galibier, ya encontramos en St Crépin los signos normales de actividad. Aunque no usaremos el torno, ya que prácticamente estamos sólos y seguramente no haremos más de un vuelo cada uno. El día se presenta bueno, sólo esperamos que conecten la brisa del valle más abajo, cosa que sucede sobre las 13:00. Siguiendo la costumbre de por allí, se sacarán y prepararán los aviones, se llevarán a pista, y tras un pequeño briefing... sobre las 12:00 o 12:30, ¡a comer! 

Uno de los atractivos del lugar para algunos de nosotros, era precisamente probar el K13. Ya el primer día tuvimos ocasión para ello. Aunque el K13 es originalmente un tubo y tela, algunos modelos, como este que volaría Roberto, también incorporan superficies de fibra.

Aunque por supuesto, no hacemos nunca ascos al DG1000...  Aquí Pablo y Luis subiendo al LX los datos de la France

Postal clásica de St Crépin: ASK13, Tête d'Amont al fondo, Tête du Peyron a la derecha...

Roberto voló el K13 con Jeremy Badaroux, al que conocimos este verano como permanente primer clasificado de la clase club, en La Cerdanya

Yo fui el otro afortunado "probador" de K13 el primer día, ayudado por el muy comunicativo y muy eficaz Patrick. Fue un verdadero placer volar este avión, que además de su buena coordinación general, permite volar la ladera a menos velocidad que cualquiera de los plásticos más performantes, lo que permite subir mejor en una mayor gama de condiciones, pero sobre todo también hace mucho más relajada la práctica de la estresante técnica que exige la montaña. Bueno, que nos gustó el avión este, vaya. 

Un ratito después de ganar altura en las laderas más cercanas a St Crépin, disfrutábamos de este paisaje de Serre Chevalier. Al fondo La Meije

Y si en tu primer vuelo en el ASK13, llegas hasta el Glacier Blanc, pues para que quieres más..

El Glacier Blanc desde el DG100, que se acercó un poco más, como localizando exteriores...

Los siguientes días, aunque no mejoraron cómo las previsiones parecían indicar, al menos nos permitieron seguir volando. El martes efectivamente, aunque todo hacía pensar que sería mejor, la cosa no acabó de funcionar. Aún así pudimos hacer interesantes vuelos de práctica de ladera en las proximidades del campo

Daniel se prepara para salir con Patrick

Florencio en el DG500, con Badá (Badaroux I, padre de Jeremy). La línea preparada.

Pablo se prepara en el Janus, que volará con Serge

La Tête du Peyron, el primer escalón para tomar altura y seguir hacia el Norte. Hoy se nos resistiría bastante, comparativamente a lo sencillo que resultó ayer superarlo

Luchando en las laderas entre Tête du Peyron y Tête de Puy

El valle de "la Durance" en su confluencia con "la Guil", que es el río que viene de la izquierda y pasa por detrás de la ciudad fortificada de Mont Dauphin, construida en la atalaya natural en la encrucijada de los valles

Ora vez viendo la Tête du Peyron más desde abajo de lo que deseábamos. De todas formas, volar aquí en local no es nada aburrido, al menos para nosotros...

Sobre Mont Dauphin, zona de pérdida de altura antes de enfilar el viento en cola en dirección a Saint Crépin, que es el pueblo al final de la carretera en la punta del plano. Desde aquí se ve muy bien como la prolongación de ambas cabeceras es "la Durance", y que en el caso de la salida hacia el S, es uno de los "campos" alternativos recomendados en caso de rotura de cable !!! 

Al final del día nos sobra altura y nos entretenemos disfrutando del paisaje: el río Durance en Embrun, donde comienza el embalse de La Serre Ponçon. A la derecha, ya al día siguiente, Camel (no se si habíamos mencionado que Camel también estaba...) al pie de la Tête de Clotinaille, que es la montaña donde está la casa donde pernoctamos y que se adivina al fondo a la izquierda. Si siguiéramos andando por la ladera hacia la derecha, llegaríamos a la Tête de Fouran, a cuyos pies está el aeródomo, pero eso sería después de varias horas de marcha, así que hoy bajaremos en coche, como siempre, no sea que la brisa empiece a funcionar antes...

Curiosamente, el hecho de que el día empeorara ayer, se tradujo en vuelos más largos, o sea que no fue tan malo, vaya... Eso también demuestra que se puede llegar más lejos con un K13 que con un DG500, y en menos tiempo... todo depende

Hoy le toca a Pablo volar con Patrick, que seguirá (Patrick) sin tener problemas con el idioma, con ningún idioma, vaya...

A donde vaya el DG100, allí llegará el K13...

Bueno, quizá no a todas partes... El DG1000 sigue practicando esto de subir al Glacier Blanc. Esta vez hasta el fondo,,,

...y vuelta, claro...

El Morgon, al Sur, donde el valle se abre, visto desde 1.500 m en la ladera, o sea desde casa

Otra candidata a pasajera de Luis, Elena Arcas...

En cambio a su madre, Verónica, no hubo forma de bajarla. Ahí está, preparada para otra de las prospecciones geológicas de Luis al Glacier, a la que asistió imperturbable

El vuelo a vela y sus pequeñas esperas...

No te preocupes, Sofía, que mamá ha ido a por un helado...

Camel, integrado en el paisaje, con su captura y al acecho...

El jueves ya éramos más. Por una parte la noche anterior llegaron Eugenio y Tomás, y por otra había algunos socios más de St Crépin, así que por fin vamos a ver que tal tira ese Mel. Antes de nada, nuestros instructores no locales han de ser "verificados"

Preparados, esta vez para el lanzamiento "treuillé"

Serge, que pretendía verificarme a mi

Y los recién llegados: Eugenio listo para salir con Badá, y Tomás con Patrick

A pesar de la aparente amenaza, las tormentas no se materializaron. Al contrario, nos planteamos viajar más que cualquier otro día

La Blanche, al sur de la Dormillouse. Se distingue bien en la distancia el macizo de los Écrins, aunque ya estamos por debajo del valle que lleva a Barcelonette, y en el del río del mismo nombre, La Blanche, muy cerca de otro aeródromo de vela, Seyne

Les Crots, un campo de ultraligeros a la orilla de la Durance, donde ya es embalse de Serre Ponçon, utilizable como campo alternativo para los veleros

Este es el aspecto que tiene el campo desde el pueblo de St Crépin, cuando después de dejarlos preparados subimos para comer algo entre las 12:30 y las 13:00. Para el viernes algunos ya estábamos más o menos acostumbrados a estos horarios

El viernes seguimos saliendo a torno. Este es el artilugio para tender los dos cables de kevlar

Daniel se prepara para salir en el DG500

Todos preparados para la salida

Tomás con Philippe Napoleón

Forencio y Luis, on the road again

Tomás, atento a la maniobra del cable

Un rato después de la rápida subida con el torno ya estamos de nuevo en el camino hacia "el Blanc", aunque todavía hay que subir un poco

Aún habrá que subir por encima de esta aguja cerca del Pic de Montbrisson

Col du Galibier, igual de impresionante de día que de noche. No llegamos en velero hasta aquí, las fotos las tomó Luis acompañando a Serge y Patrick en una verificación de motor...

... que tuvo lugar en un aeródromo de esos con pendiente rara, en esta ocasión el altipuerto de Alpe d'Huez

De vuelta, fotografiaron esto, que es uno de los poquísimos campos aterrizables de la zona, Saint Blaise, unos 5 km al sur de Briançon

Pero volvamos a los veleros. Aquí el 500 en la Tête d'Amont. Una prueba más de lo cerca que está el suelo a 2.000 m

Luis una vez más a la caza del Glaciar Blanco

...y tras lograrlo. No hay muchas más fotos por que nos dedicamos a hacer "La Película"...

Patrick, Eugenio y nuestro Jefe de Pista, terminando el día

Y así pasó la semana. Casi sin darnos cuenta ha llegado la hora de regresar. El mismo viernes por la tarde abandonamos St Crépin para dormir en St Auban, donde nos esperan los restos de una vieja Rallye, que forman parte del paquete adquirido con la "nueva" remolcadora de Nimbus, y que tenemos que recoger para trasladar a Monflorite. Así lo hicimos y abandonamos St Auban tan pronto como todos los trozos estuvieron bien asegurados en el remolque del ASK21, trasladado al efecto.

Todavía nos tomamos un momento para admirar el extraordinariamente mantenido Mosquito de los anteriores dueños de la Rallye, y que siguen operando un minúsculo club en el aeródromo de Saint Auban

El último coll, ya en este lado de la frontera, de camino a Huesca. También llegaríamos un poco tarde, pero afortunadamente en esta ocasión también contábamos con alguien para mantenernos "la cena caliente": Jordi Carceller, que con gran riesgo de su integridad física, defendió valientemente, caña a caña, pincho a pincho, la mesa que nos había reservado en el bar restaurante donde acabamos cenando opíparamente a pesar de presentarnos casi a las 12 de la noche.

Una forma magnífica de terminar el viaje -aunque a algunos todavía nos quedaba el trámite de llegar a Madrid- y una fantástica semana de vuelo en la que creo que hemos cumplido con creces los objetivos previstos. Cinco días de vuelo con meteo más que aceptable para la época, que para unos han supuesto el contacto con la montaña y el torno y para otros el poder avanzar un poco más en la siempre exigente técnica que la ladera requiere, todo ello en un entorno inigualable y con magníficos compañeros de viaje. Gracias a Luis, Serge y por supuesto a toda la gente de St Crépin. A bientôt.

Ver más fotos en la galería St Crépin 09

Descenso del Glacier Blanc "The Movie"

Altipuerto d'Alpe d'Huez

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Comentarios 

 
#2 JN 09-11-2009 23:02
La envidia me corroe en cuerpo y alma
JN
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#1 m_moneo 09-11-2009 16:56
Comentario-Moraleja: Los que no vamos, nos lo perdemos. Y después pasamos la envidia correspondiente .
Antonio Martínez-Moneo.
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